Thursday, October 13, 2011

¿El feedback siempre le ayuda al aprendiz?

Para mí el artículo de Lyster y Ranta sobre la retroalimentación correctiva y el uptake por parte del aprendiz es muy interesante.  Había estado pensando en las preguntas de ¿Cuáles tipos de la retroalimentación les ayudan a los estudiantes mejor?  ¿Cuáles tipos generan la auto-modificación más frecuentemente?  No me sorprendió leer que los maestros usan mucho las reformulaciones (recasts), pero sí me sorprendió aprender que generalmente las reformulaciones sean inefectivas en cuanto a causar el uptake y a generar la auto-reformulación o la reparación.  Es interesante que en francés el término para la reformulación (recast) es el eco aún si no son duplicaciones exactas de la habla del estudiante.  Son ecos porque es posible que el aprendiz no note la modificación.  Además es más fácil para el estudiante llegar a una respuesta con las reformulaciones; sólo tienen que repetir lo que oyen.  No es necesariamente necesario escuchar; sólo hay que oír y reproducir.  Las reformulaciones no requieren mucho esfuerzo mental.  Por eso, no son muy efectivas en causar al estudiante enfocarse en sus errores (¿qué son?) y pensar en cómo pueden mejorarlos (¿por qué son errores?  ¿cuál es el problema?).

En el estudio los maestros eligieron para la retroalimentación la técnica de la reformulación la mayoría dl tiempo (55%).  Pero el uptake sólo ocurrió 31% del tiempo con las reformulaciones.    La técnica que tenía más éxito en generar el uptake y la modificación era la provocación (elicitation).  Creo que las provocaciones son más exitosas en causar el uptake y la reformulación porque requieren que el aprendiz se enfoque en la forma de su habla.  Cuando el aprendiz comete un error y después el profesor le pregunta algo sin terminar la frase, el estudiante tiene que prestar atención para intentar terminar la frase y entender qué tipo de error está cometiendo.  El aprendiz tiene que esforzarse mentalmente y emplear su interlengua, sus redes de conocimiento y sabiduría del idioma, para poder contestar la provocación y tal vez arreglar su error.

En fin, el feedback no siempre le ayuda al aprendiz.  Especialmente con las reformulaciones el aprendiz a veces no nota el cambio en su habla y por eso no aprende de sus errores, aunque tal vez repite lo que dice la maestra.  Pienso que el feedback le ayuda más al aprendiz cuando el aprendiz tiene que prestar atención a la forma y cuando hay negociación.  A sabiendas del poder de la provocación en facilitar el desarrollo de los estudiantes en cuanto a sus errores, pienso que durante el entrenamiento de los maestros, sus profesores deben modelar el uso de las técnicas de la retroalimentación, como la provocaciones, que requieren la negociación de la forma y que no le proveen la forma correcta al aprendiz.  También los profesores de la educación en el campo de la adquisición de segundas lenguas deben promover su uso como una técnica en el aula.

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